Soles y ruinas

1976 · Óleo sobre tela - Ficha técnica: 67 × 55 cm

Presentación de la obra

Soles y ruinas es una obra abstracta de gran intensidad cromática, construida a partir de una superficie de fuerte textura y una gama dominada por los rojos.

En la parte inferior, un mundo oscuro parece deshacerse, mientras en la zona media surgen formas solares, algunas nacientes y otras fragmentadas. Esa oposición entre ruina y luz convierte la composición en una imagen de tensión, transformación y energía.

Entre destrucción y luminosidad

La obra se articula mediante un contraste muy claro entre zonas oscuras y focos de color intenso. Los soles aparecen como elementos centrales de la composición, no como representación naturalista, sino como signos que emergen dentro de una materia pictórica inestable.

La textura refuerza esa sensación de movimiento y fractura, mientras la presencia de la luz introduce una lectura menos sombría: incluso dentro de un espacio que parece derrumbarse, la pintura conserva una fuerza luminosa que atraviesa toda la composición.

“Abajo un mundo oscuro se deshace y en la parte media del cuadro unos soles nacen y otros se resquebrajan como débiles vidrios.”