La obra pictórica de Elio Otiniano Mauricci se desarrolló a lo largo de varias décadas y transitó entre la figuración, la abstracción y el surrealismo. En sus pinturas aparecen de forma recurrente la condición humana, la injusticia, el paso del tiempo, la memoria y una intensa exploración del mundo interior.
Su producción abarca óleo, acrílico, témpera y piroxilina, aplicados sobre distintos soportes. A través del color, la textura y una iconografía profundamente personal, construyó un lenguaje visual cargado de emoción, simbolismo y reflexión.